viernes, 26 de mayo de 2017

Qué queda de nosotros sino un poco























¿Qué queda de nosotros sino un poco
de sexo en la garganta?
Qué nos queda a los dos de cuantas cosas,
imaginamos juntos, de la risa, tu risa,
dibujada en los charcos, de los labios,
inflorescencia líquida, que hoy tienen
urticaria de hidra.
Qué me queda de ti,
qué te queda de mí sino esta lluvia
de inviernos apretados, esta lluvia
monótona,
esta lluvia rutina que no tiene
ni el latido de un pájaro,
ni el atisbo siquiera
de una palpitación imaginable.
Devuélveme el paisaje, si es que puedes,
devuélveme el silencio, si es que callas,
y llévate la voz
y las palomas
—llévate las palomas que ahora mienten
metáforas de alas—
y llévate la savia de esta tarde,
la piel que fue mi piel, y el algodón
del tacto en tus caderas.

No es tu culpa si hay veces que no escucho
el tictac de las nubes
ni es mi culpa si un viento que no es viento
te sorprende escuchando caracolas.
No culpemos a nadie,
simplemente
pasaba un autobús y lo cogimos
los dos al mismo tiempo,
los dos en la parada equivocada,
y bien,
mientras duró el trayecto
hubo puestas de sol en las colinas,
hubo pan candeal y madrugadas
que olían a domingo.
No me digas adiós, ni hasta mañana,
mejor no digas nada,
se ha terminado el viaje y simplemente
tenemos que apearnos.


jueves, 27 de abril de 2017

Acabo de poner en este instante







Acabo de poner en este instante
en hora mi reloj.
Yo soy de los que llegan siempre tarde,
de los que nunca se enteran de la feria
y utilizan a destiempo la sonrisa.
Yo soy de los que dicen la palabra
que siempre queda fuera de contexto,
la frase que resulta inoportuna.
Pues bien.
Estoy en hora.
¿Qué papel se me ha dado en esta escena
y al ritmo de qué música se baila…?
Está bien, comencemos:
mirad cómo recito de corrido
la parte que me toca del libreto,
cómo adopto los gestos apropiados
y ensayo las debidas reverencias:
a sus pies, doña Inés,
beso su mano,
será como usted dice, don Manuel,
buenos días, don Celso, buenas tardes
mi admirado y querido general…
Perdonadme.
Me he quedado abstraído
y ya ha vuelto a pararse el reloj.
Resulta que este traje no me vale
ni tengo por costumbre ser florero.
Y es más,
por si alguien duda,
prefiero hablarle al viento y que me cuenten
el mar y las estrellas sus historias.


Vicente Martín Martín
De "Soliloquios en gris"
PREMIO VI CERTAMEN DE POESÍA
LATINOAMERICANA VÍCTOR JARA

lunes, 27 de marzo de 2017

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Traigo mis vanidades. Tengo puestos
mis castillos de orgullo en almoneda
y vendo todo a cien.  Aquí os presento
mi altivez levantada en cartón piedra, los ríos
que corrieron con lluvias de mis ojos,
os presento mis nubes de charol,
mi ciclo derramado en la bahía,
mis estrellas de plata,
los eclipses furtivos de mil lunas,
y este sol
y estos vientos
y estos días
que funcionan con vatios de neón.
He aquí mi verdad y mis mentiras,
he aquí los dibujos de mis álamos
en aguadas de urgencias
y la nieve que oculta mis naufragios
y el incendio apagado de mi risa.
He aquí
una mueca ensayada de farmacia,
un silencio otorgado,
un abrazo de etílica vehemencia,
un ladrar de mastines en las calles
y el llanto de un muchacho incomprendido.
He pasado las noches cabalgando
vorágines de sílabas,
he fundado caprichos en el aire
y armonías con brisa de abanicos.
¿Qué me queda
si no es vuestra indulgencia y un paisaje
con mi nombre en el paisaje?

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lunes, 27 de febrero de 2017

Dicen que murió estando muerto







Dicen
que murió estando muerto,
¿por qué lloran entonces los muchachos de los ojos traviesos
mientras ríen y cantan y murmuran a voces
las nodrizas inglesas que inventaron las campanas de mármol?
Cocodrilos azules llevarán al infierno sus mentiras doradas,
cocodrilos azules,
sanguijuelas heráldicas y amantes sospechosos
que ocultaron apenas su arritmia conyugal
aparecen ahora con el rostro ficticio que tuvieron
mucho antes incluso de que alguien les prestara las manos.
Se murió estando muerto,
lo terrible será cuando un espejo se ponga a contarnos nuestra historia
y no encuentres las venas,
terrible cuando quemen tu casa y sustituyan
terrible cuando el aire y los coches que van a la ciudad no nos esperen
y haya fuego en las viñas
y nos sirvan el vino
escribas y ladrones,
terrible por fin cuando se azuce a las liebres y se alumbre la noche
con carreras de galgos.
Como todos los muertos abrazaban a oscuras
los postes del telégrafo,
siempre queda una sombra que quisiera conversar con nosotros
o una voz que nos grita mariposas de hierro,
por eso
muchas veces ocurre que retornan como manchas celestes,
nos usurpan la ducha y a deshoras
ocupan nuestro cuerpo.



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536

martes, 31 de enero de 2017

viernes, 27 de enero de 2017

Pasa lo inevitable







Pasa lo inevitable,

que no encuentras la forma de alterar el paisaje
y te cambias los ojos,

que han dejado los barcos tanto aceite en el aire
que resbalan los pájaros,

que ha crecido el asfalto en los oasis
y el mar es un desierto,

que han crecido los meses hacia el norte
y son tantas las nieves que no quedan colores
para el sastre que viste a las mariposas,

sucede que te olvidas los rostros de la gente que amas,
te olvidas de la música y te acuestas
a veces con cualquiera,

y sucede, al final,
que solamente la muerte es la que tiene
dimensión absoluta.




235
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martes, 27 de diciembre de 2016

Qué tal si nos sentamos a echar un cigarrillo...





Qué tal si nos sentamos a echar un cigarrillo
y hablamos de lo nuestro,
de la lluvia,
de este sol que ha perdido la vergüenza
a quedarse desnudo entre los sauces,
o si quieres mejor, ahora que somos el eco
de un alborozo antiguo y no nos quedan
olas en los bolsillos
hablamos de anteayer, de cuando el viento llenaba
de arroz los espartales y se ahogaban las horas
en una transparencia inexpresiva y una flor
era un beso hecho a mano, casi a ciegas,
en la luz repetida de la tarde.
¿Recuerdas?
Seguro que recuerdas
que el mundo era algo así como una isla dispuesta en dos mitades,
como un trozo de arcilla en que habitara
una inmensa pregunta.
Bien sabes que aprendimos la forma de las cosas por el tacto,
el llanto y la indolencia por el tacto,
la risa por el tacto,
la luz de una caricia por el tacto
y el amor,
¿lo recuerdas?,
aprendimos a amar en una tarde de lluvia mientras alguien
nos prestaba las manos
y amábamos en verso y en las hojas secretas
de un cuaderno sacrílego,
amábamos mintiéndonos quince años cumplidos.
Y sabes que jugábamos a imaginarnos en vilo entre los árboles
y a desandar el tiempo, que poníamos
el cuerpo de perfil para que el aire pasara sin rozarnos.

Pero aquello ocurrió y ahora los ríos
que recorren los largos períodos invernales nada saben
de pechos azarados,
de cinturas huidizas ni de medios suicidios, nada saben
de estas horas de niebla entre las piernas de un huésped
que se ha hecho, a base de negarse,
clandestino.
Quizás se nos oculte de qué tribulación hemos venido,
¿y qué importa
si está brillando el sol y están cantando los pájaros?

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375

domingo, 27 de noviembre de 2016

Cuando paso delante de la casa







Cuando paso delante de la casa
me digo ¿será cierto que alguien riega los lilos y les pone
la comida a los gatos?
Y miro a las ventanas, me imagino
que estás muda ahí arriba,
como siempre dispuesta a recordarme la mancha en la pared,
lo peligroso
que es un gesto vacío y a qué hora
partió el último tren.
Si algún día cruzáramos el hueco de esa puerta
¿qué habríamos de decirnos?,
¿te quise?,
¿me quisiste?
Qué más da.
Quizás ahora vivamos el presente
de los días remotos y he venido a decirte que está bien,
no te guardo rencor, que te recuerdo
con los muslos copiados del jarrón de alabastro
y la tarde en tus senos,
mejor así,
sentada bajo el techo de un desván que no existe,
muda,
como muda es la mancha que aún sigue en la pared.

401

jueves, 27 de octubre de 2016

Aunque no te lo creas






Aunque no te lo creas
es preciso viajar para ser libres, no hace morir, ni es suficiente
alegar un derecho divino a equivocarse,
porque la muerte, amigo, no es dispensa, sino un límite,
por lo tanto
cada pueblo en que duermas, cada casa que pises
sin quedarte clavado a sus paredes,
cada ola del mar,
cada paisaje
son como una amnistía o como un viento de gracia que convierten
las tierras más lejanas en playas de tu cuerpo.
Toda espontaneidad es perspectiva y nos conduce al origen,
nos convoca,
nos hace irrazonables, inseguros, hijos de meretrices
y al nacernos
nos nacen ya ateridos de tantos descreimientos
que no existe el amor, sino el desahucio
en que caen los amantes cuando llaman amor a lo que es sexo.
Lo que más esclaviza son las cárceles hechas de preguntas,
de verdades a medias,
de dudas sumergidas,
lo que más nos subyuga son las falsas miradas cargadas de estrabismo
y ese tiempo tan cierto y tan inútil
que empleamos a veces en juzgarnos,
viajar
es ser otro detrás de cada curva,
es dejarnos de herencias y torres chamuscadas,
es tener tan enorme el corazón que no nos quepa en un cielo,
es amarte a ti mismo, pero amarte distinto a cada paso,
desamarte después y mantenerte
en el raro equilibrio que sostiene a las cosas cuando pesan.

Te aconsejo una ducha de amapolas,
desechar los zapatos de tacón y hasta que lleguen los ángeles
viaja de liana en liana por los bosques del mundo.

431

martes, 27 de septiembre de 2016

Acaso tal vez puedas







Acaso tal vez puedas
ponerle a cada estrella un nombre nuevo
y en un último intento hasta sería posible que pudieras cambiar
de sitio a la esperanza,
pero, amigo,
por mucho que aún te crezcan temblores en las manos,
la piedra
será piedra y sólo piedra.
Podrás cambiar la marca de güisqui preferido,
cambiarte a otro tabaco,
a otro mar,
mudar de piel, de amigos, de estamento social y de partido político,
de amante,
de apellido y de sexo
podrás cambiar de todo,
de país y de Dios,
pero, amigo, tú sabes
que a diario funcionan las salas de diálisis
para limpiar ideas, para cribar conceptos y está claro
que hay que cambiar de todo justamente
para que nada cambie,
para que todo siga igual que está.

495

sábado, 27 de agosto de 2016

Aunque a veces sea Ícaro y agitando las alas






Aunque a veces sea Ícaro y agitando las alas
te lea en miniatura,
aunque a veces no encuentre la forma de decirte
los ríos de tu vientre,
estaré donde entonces,
los peces asomándose a las nubes, el calor de tus manos,
el silencio lloviéndonos las sienes, el mar, el mar, el mar
y un secreto bautismo llorándote los ojos.

Aunque a veces me olvide de qué sueño procedes
y mis dedos sean brasas
y sean niebla mis labios, aunque viva
la desnudez de un náufrago y respire el instinto de las aves,
aunque sólo encontraras mi voz en unos versos
y tuvieras de mí toda mi carne
derretida en metáforas,
estarás donde entonces, no tendrás,
te lo juro,
no tendré que inventarte.


358

miércoles, 27 de julio de 2016

Homenaje a Vicente Martín

A veces somos bruma






A veces somos bruma
y entonces me da miedo hablar contigo,
es mejor
cogerte de la mano y esperar que una nube de termitas
horade nuestros cuerpos,
porque es mejor no hablar,
porque es mejor no hablar si a cada sombra
queremos darle nombre y no asumimos
que dentro de nosotros hay otro cielo azul
sin máscaras,
sin tapias,
un cielo que es inmune al ruido de la tiza
y al olor que despiden las cajeras
de un mercado de abastos.

Y mira que es difícil que haya nadie en el mundo
que te ame como yo,
nadie que haya temblado al mirarte más que yo,
nadie que haya excavado más trincheras que yo
y sin embargo
cuántas veces nos hemos cuestionado
si lo nuestro es un todo o simplemente
es que estamos creando un modelo de conducta
en que amar no es un don sino un estado posible en que no tienen
sentido las palabras.

Tan sólo sé de ti lo que no dices,
tus silencios
me han hablado de ti y no me importa
que tú veas un árbol donde yo sólo escucho el gorjeo de los pájaros,
que te gusten los hoteles de lujo y te desnudes delante
de los escaparates de las peleterías,
me da igual,
tus silencios, repito,
han dejado en mis muslos más caricias
que todos los monólogos de una vieja liturgia veneciana.

Porque, ¿sabes?, a veces somos noche
y después de la noche está la luz,
la frialdad,
el día
y es mejor
cogernos de la mano y esperar a que ocurra
con nuestra desnudez
cualquier milagro.




317
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lunes, 27 de junio de 2016

Dime que está lloviendo como llueve







Dime que está lloviendo como llueve
cuando cruzan a nado las tórtolas el cielo,
dime que está lloviendo y yo sabré
que ha empezado el otoño más temprano que nunca
o que tú,
sin saberlo,
acaso estés llorando de alegría.

Dime que estás oyendo
cómo cantan los pájaros del próximo verano
y sabré por qué crecen las flores más exóticas
encima de las ruinas.




154

viernes, 27 de mayo de 2016

Aún me queda un pedazo de noche entre las manos





Aún me queda un pedazo de noche entre las manos
pero el aire es azul,
tan limpiamente azul que ahora me sabe
a claridad de espliego la mañana.
No me quedan excusas para hablar
de batallas perdidas, de caminos
no andados, de ciudades
donde a Dios se le inventa cada tarde
ni me quedan pretextos para hacer
funerales sin muertos.
Y aunque cruce las calles sin pararme
a mirar el color de los semáforos,
aunque os oiga llegar y no os salude
y aparezca una esquela en los periódicos
con mi nombre en cirílico,
sabed que sigo aquí, a medio estar,
a medio desistir,
y que a escondidas
rubrico con el nombre que tuve algunos versos,
y a escondidas también
modelo con mis manos,
las que fueron mis manos, en el aire
el contorno invisible de algún beso.




009


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miércoles, 27 de abril de 2016

Era ciega la noche






Era ciega la noche,
ciego el mar,
ciego el saxo y el sexo y la tristeza del hombre
que inventó los otoños,
era ciego el perfil de los amantes
y ciega la peluca del travesti que viajaba en el metro.
Ciega el hambre,
la furia,
la impotencia,
las consignas en verbos de pretérito,
el frío del cuartel,
las octavillas
que a las doce dejaban la ciudad en coma etílico.

Y era ciego el desmayo de los pobres
y el tango intempestivo,
eran ciegos los parques y los ojos abrasados de rímel,
el diablo vestido de alquitrán,
las viudas que llevaban con nombres subterráneos
sus hijos naturales a la escuela primaria.

Era ciego Stevie Wonder,
ciego el miedo a saber y a las preguntas
que tenían las ingles oxidadas
y eran ciegos,
sobre todo eran ciegos los besos en las últimas filas de los cines.




291

domingo, 27 de marzo de 2016

Vamos a ser sinceros



Vamos a ser sinceros,
todo pasa por ver cómo las sombras de un juguete amarillo
van cayendo, desnudas, sobre el mundo,
todo pasa por ser a simple vista
un chaval estupendo y santiguarse
a la hora de los pájaros,
en realidad, lo nuestro es limitarse a respetar las consignas
escritas en los mapas,
girar a la derecha, detenerse, frenar, mirar al frente
cuando así nos lo ordenan las señales de tráfico
y seguir dando tumbos,
emergiendo,
mirando el diccionario hasta que un nombre antiséptico
encaje con el tuyo.
¿A quién le va a importar si está lloviendo el mar mientras el tiempo
se desliza sin prisa y yo me aguanto
las ganas de vivir y me restriego los ojos esperando
a que un cuerpo sin nombre o un cadáver sin manos aparezca
flotando más allá de lo límites de un día sin escrúpulos?
De nada habrá servido desclavarse de golpe y sin que duelan
todas las percepciones, arrancarse
los recuerdos más íntimos,
instalarse a vivir en el sistema arterial y en la estrechez de la sangre,
da lo mismo,
es inútil buscar en los bolsillos las monedas romanas
porque sabes que es falso que en tanta ambigüedad
haya un solo camino que conduzca hasta Roma.

Vamos a ser sinceros:
si todo se reduce a una rutina nocturna
¿de qué sirve el esfuerzo por contener un llanto que hace daño a los ojos?

435

A veces cuando llegas te confundo...







A veces cuando llegas te confundo
con el temblor de un lirio o la 
algazara 
primera de los pájaros,

a veces cuando vienes está el aire tan alto que no puedo
repetirte en mi cuerpo ni abrazarte en un leve remolino.
Si fueran las estrellas habitables

las llenaría de templos y puertas sin aldabas,

convocaría a todos los clientes de los supermercados
para venderles plantas que no sabe
nadie para qué sirven, para decirles
cuándo pueden mirarte desnuda en las vitrinas

de un próximo arco iris.

Como un fauno a las ninfas, te persiguen
las lenguas de los tábanos,
nunca estuvo en mis planes ser andén
de tantas despedidas,
nunca fui tobogán hacia mí mismo,
lo que llevo de nube es para ti,
el aire alrededor es para ti,
la mesa del domingo es para ti,
las palabras de fiesta y las alondras de arroz son para ti,

sólo aspiro a vivir mientras que pueda

dibujar en tus labios los versos que me nacen.
.

Vicente Martín Martín (España, 1945-2012 )

De "Será tan de mañana como tu piel desnuda"
XII Premio de Poesía ELADIO CABAÑERO


217

Alguno de estos días







Alguno de estos días
-no sé cuándo-
va a venir el camión de las mudanzas:
preguntarán por mí,
decidles… cualquier cosa, por ejemplo,
que ya no vivo aquí
o que no estoy
o que hace algunos meses que habéis visto
bajadas las persianas o mejor
decidles que me he muerto,
sí,
decidles que hace un año que estoy muerto,
que estaba tan cansado de estos muebles,
tan harto de estas sillas de anea, del olor
a rancio de estos libros
que me corté las venas con un verso.

Y si insisten, abridles;

dejad
que se lo lleven todo:
¡no sé de qué les sirva un corazón embalsamado
y lleno de dioptrías!



Poemario "Donde se pone el sol"

sábado, 27 de febrero de 2016

Lo bueno de estar muerto





Lo bueno de estar muerto
no es que tengas acceso al Kamasutra en versión original,
lo mejor es que puedes acostarte
a la hora que quieras
sin que al día siguiente tengas que madrugar.
Me lo contó un poeta
después de suicidarse y comprender
que se escribe mejor cuando no tienes
obsesiones kafkianas
y es más fácil
viajar por las ramblas en desuso del metro.


Por mi parte, hace tiempo
que no uso reloj ni me preocupa
si están roncos los gallos o se han puesto
en huelga los narcisos.


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miércoles, 27 de enero de 2016

Fue un mero error de cálculo...






Fue un mero error de cálculo.

Aquel arco en los labios que escondiera
una hoguera furtiva,
aquel atardecer,
aquellas nieves
que nunca se miraran en un lago,
aquel ir y venir de las alondras
enloqueciendo el aire
y aquel sol de naranjas en invierno
ocurrieron tan rápido
que hoy no hablan mi idioma
y me miran
con ojos de ultramar como se observa
a un niño en el hospicio que ha cumplido
más de noventa años.

¿Dónde hallaré el lugar en que una ola,
una nube
o un sauce
se acuerden de mi nombre?




015

.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Digo alberos, infancia,




Digo alberos, infancia,
digo vértigo, alondra
pero es el cielo núbil de los atardeceres quien los llama,
es el barro amarillo de los puertos
y abril en los espejos quien los nombra.
Digo alberca
y un ejército armado hasta los dientes se retira
de una aldea de pájaros,
se desfloran
las nodrizas del himno y los infieles que alquilan
los albergues impuros
se apuntan al pudor bautismal de los arcabuces.
Y al pronunciar sus nombres he vuelto, sin quererlo,
aquí, donde comienzan las provincias del frío,
donde hablar del verano es dibujar la supervivencia,
y cortarse las barbas, una claudicación,
aquí, donde los hombres
se mueren con la misma estatura que yo tengo me he encontrado
mi infancia en sus hogueras más blancas,
he encontrado las rutas y el amanecer de otras edades,
he bajado a los pozos
y he pisado
la nieve atemporal que ahora protege las tumbas de mis antepasados,
porque todo está igual,
las argollas ilícitas, los mastines mordiendo manuscritos,
el profesor que explica la teoría de los aeroplanos,
la tos del organista,
las doncellas gentiles, las esposas infieles, la heredad de las viudas,
los avaros,
los imberbes misántropos y el sol,
el sol sobre las nubes más altas de los acantilados.

Definitivamente,
me niego a subsistir bajo el auspicio de una inmensa república
donde sólo a los muertos se les deja
vivir a veinte grados bajo cero.

481

viernes, 27 de noviembre de 2015

Al principio era el agua






Al principio era el agua...
y en la niebla
ni siquiera un rumor de golondrina
ni el ligero temblor de una luciérnaga
perturbaba su sed de transparencia.
Al principio era el agua
y por el agua
llegó en bronce la voz a las campanas
y se erigieron torres, se erigieron
alminares tan blancos que la noche
contrajo matrimonio con el alba.
Y nacieron los árboles, los ríos y los lagos
y era el mar y la vida del color de los niños,
como un árbol de niño, como arroyo
de inocencia prohibida que buscaba
cómo estrenar un beso en el candor
azul de cada lago.
Era el día primero.
Y al segundo
se fue haciendo la tarde y con las sombras
se fueron los zorzales
y se oía
vagamente a lo lejos el aullido
larguísimo de un lobo.
Al principio era el agua,
cristalina,
igual que el manantial de una mañana
recién iluminada, pero el tiempo
la convirtió en herida y ahora tiene
cicatrices de sal y sinuosas
veredas con cipreses.




Poemario "Donde se pone el sol"-17 de mayo 2007
Se terminó de imprimir el día 17de mayo de 2007, festividad deSan Pascual Bailón, siendoalcalde de Lepe Manuel Andrés GonzálezRivera

martes, 27 de octubre de 2015

El tiempo es el espacio que transcurre...







El tiempo es el espacio que transcurre
entre una pregunta
y su respuesta.
La eternidad, por tanto, tan sólo es la pregunta
que no tiene respuestas.

188

domingo, 27 de septiembre de 2015

Aquí, donde no existe el contorno preciso de las cosas



Aquí, donde no existe el contorno preciso de las cosas
y es humedad la noche,
donde llegan como lanzas obtusas los relámpagos
y el invierno es invierno y nada más,
aquí están todos ellos, porque fueron un error tipográfico,
congregados en las lápidas sin nombre,
esperando tan sólo a que aparezcan
como amantes nocturnos los dedos de la lluvia.
Conculcaron las leyes y juraron vengarse de las rosas de yodo,
indecisos,
confundieron al alto tribunal con los taxistas que visten
con peluca a los pájaros
y al bostezar
se cubrían los ojos con escudos feudales.
Nadie supo a la altura de qué río platónico encontraron
una bala perdida, en realidad
ni se sabe a qué guerra se apuntaron cuando alguien
les habló de Hiroshima y se encontraban
a unos metros tan sólo de los templos anegados de tumbas.
Si fundaron un credo diferente a otros credos no sería
porque un barco pirata los vendió como esclavos,
ellos fueron
pecados veniales,
angelitos con los dientes de leche
y no tuvieron la suerte de contar con un maestro de esgrima.
Hoy son eso, un buñuelo de musgo,
la humedad de la noche,
los amantes
nocturnos de la lluvia.

532

jueves, 27 de agosto de 2015

Un día te sorprendes ante el gesto de un pájaro



Un día te sorprendes ante el gesto de un pájaro
y te pones a hablarle a las encinas...,
entonces te das cuenta que has vivido
jugando al escondite con las sombras,
que has seguido un guión prefabricado
de muecas estudiadas
y que ahora no tienen los caminos tantas curvas,
que el aire también sopla sobre el alma
de un grisáceo encinar.
Te sorprendes de ti, del individuo
que medía las fechas con arena de palabras
y ahuyentaba los mosquitos a ladridos de escopeta,
tú,
que fuiste transeúnte en las ciudades
y compraste a plazos las praderas,
tú,
te sorprendes que el humo y las hogueras
sean las voces de un mismo campanario.
Miras alrededor, la tierra es como es,
¿quién dijo que redonda?, luce el sol,
la sobra del carrasco se enamora de tu sombra
y la sed del tomillo es tu sed.
Que no,
que nadie ha escrito nunca
que se deban vender los nardos en la esquina,
que nadie puso precio a una caricia,
nadie envasó las nubes
y nadie va a quitarte el privilegio
de entender el lenguaje de los pájaros
o recitarle un verso a las encinas.

 Antología-42

lunes, 27 de julio de 2015

Tres años de luto del mundo poético por Don Vicente Martín Martín (1945-2012) DESCANSE EN PAZ




Yo os hablo de la muerte porque sé
que habita aquí conmigo,
que desde aquel instante en que vi la luz primera
no se escondió de mí,
se me acercó y me dijo: ten, pequeño,
éste es tu pasaporte y aquí tienes
reservado el billete de regreso.
Y se vino conmigo,
pasó frío y calor y sufrió escarnio conmigo
y se ahogó en una lágrima conmigo,
se alborozó conmigo,
fue huérfana conmigo,
forastera conmigo,
disfrutó del primer beso y celebró
conmigo la llegada de mis hijos.
Y ahora escribe conmigo, no os extrañe
que me dicte algún verso o que os parezca
que os mienta cuando diga
que vivo intensamente cuanto vivo.
Pero escuchad, amigos,
vosotros, que vivís de alquiler como yo mismo,
que empleáis circunloquios y evasivas
para evitar su nombre, respondedme:
¿por qué fracción del alma y a qué precio
le entregáis al absurdo cada día
todos vuestros latidos?

Os puedo asegurar que no hace falta
llevar en el bolsillo un diccionario
de ambiguos eufemismos.

Antología-75

sábado, 27 de junio de 2015

A veces quise cosas tan extrañas



A veces quise cosas tan extrañas
como bailar desnudo en el mausoleo de Lenin
o invitar a cenar a los turistas que lean las notas necrológicas,
pero ocurrió que entonces
no existían los mails ni las tarjetas de crédito
y la gente de izquierdas conseguía a escondidas frascos de mermelada.
(Recuerdo, por ejemplo, a la anciana de enfrente y a su barra de labios
esperando, las dos, noticias del cartero.)
Hoy ya sé que no puede elegirse la tersura del aire
ni un temblor cuando pasa
va dejando jazmines de fieltro en las aceras,
casi siempre
por el precio de un lápiz nos venden un teléfono
y hablar con una estrella
nos resulta tan fácil como hallar en cima del mundo
a un concertista chino.
Pero ahora, mujer,
ahora sé exactamente lo que quiero,
ahora tengo muy claro que me abstengo de todo lo que pueda aportarme
candidez metafísica
y hasta altura de mí ya sólo anhelo,
rezar donde tú reces,
morir en el país en que tú mueras
y que un pino viajero o la tristeza de un chopo
me sirvan como tumba.

523

miércoles, 27 de mayo de 2015

A ti que no te asustan las palomas miopes




A ti que no te asustan las palomas miopes
ni te inquietan los tordos que asesinan la siesta
con sus vuelos rasantes,
a ti que eres de pluma,
de cascabel,
de nácara
qué te importa que todos los relojes marquen las mismas horas,
qué te importan la música,
los versos,
las mañanas sembradas de tulipas en los vientres de la gaviotas,
dime tú qué te importa que no existan más mundos ni más cielos
que el espacio de amor para abrazarnos.
Dime tú
si merece la pena dibujar más ciudades en tu piel,
ciudades con sus noches, con sus lechos
de fruta y marihuana
si todas las distancias,
la luz a la deriva, ya conocen
la exacta artesanía de tu nombre

Es inútil tener a cuatrocientos guardianes clandestinos
custodiando las flores, si las flores
tienen pase pernocta y se refugian
en su anhelo galáctico,
es inútil
respirar el oxígeno aprehendido en delfines y relámpagos
si tenemos la cima, dime tú,
las cimas y la muerte tan cercanas.


.

260/S

Duele la voz cuando la voz no encuentra

Duele la voz cuando la voz no encuentra
el regazo de un eco en todo el valle,
duele la voz y duele la palabra
cuando se hacen clamor en los atriles
de sordas y mundanas catedrales,
hiere mi voz, puñal de agudo llanto,
la soledad inhóspita del alma.
Como duele la luz cuando la luz
se desangra esperando en las vidrieras
de una tarde plomiza,
como duele el amor cuando el amor,
de sólo amor, se acaba.

lunes, 27 de abril de 2015

Fue ayer.../Nuestras bocas gritaban libertad




Fue ayer...
Nuestras bocas gritaban libertad, muerte al tirano
y los vientos se llenaban de eucaliptos
que traían dimensiones de otros valles,
asaltábamos las cárceles,
se sembraban de gaviotas las besanas
y un poeta dibujaba con su rima
el vuelo del albatros.

Sonó el despertador...

¡Qué lástima  que sólo fuera un sueño!
En realidad
hace tiempo que no existen las mazamorras,
las cadenas,
el verdugo y los grilletes,
hace tiempo que a la noche se le viste de charol,
en realidad
hoy nadie que se precie habla de cárceles
porque existen ahora nombres presentables,
hoy se dice despido, cadena de montaje,
contrato,
reglamento,
subsistencia,
chabola,
club nocturno,
hoy
enjaulamos el jilguero
sin que dé su primer vuelo
y vestimos de frac al encargado
de llevar al cadalso a las palomas
...y te saluda
...y te regala su sonrisa de cerámica
y te pide hasta perdón.  Pero asesina,
dulcemente te asesinan porque no eres de su credo,
porque tú no te arrodillas ante ídolos de arcilla
porque dices eso es blanco,
porque llamas sanguinario
a quien hace llorar sangre,
porque tú no eres de casa,
eres rumano,
sudaca o africano,
tan sólo
porque tú no eres blanco.

El poeta que cantaba ya no canta
y se fueron las gaviotas a sus mares
y el albatros se varó...,
ya no puede dibujar nadie su vuelo.


Antología-40

viernes, 27 de marzo de 2015

Si escribo





Si escribo
no es sólo por hacer que este paisaje
se quede inalterable, ni tampoco
para dejar constancia de un murmullo
de dioses exiliados,
escribo
para ser transeúnte que no busca
comida ni hospedaje,
para ser habitante de la noche
en la órbita primera de mi sueño.
Escribo
para decir sin máscara palabras
como árbol,
luz,
jilguero,
para ser llama cuando diga fuego,
para ser agua cuando diga fuente,
para ser niño si menciono madre,
gorrión
cuando pronuncie cielo.
Y escribo
por encima de todo y sobre todo, escribo
por robarle a la muerte los sudarios
y ser círculo de alas
sobre el tiempo.
Por eso
habrá siempre un poema que nunca escribiré:
no esperéis un adiós
o un testamento,
me iré como llegué y como transito,
me iré sin irme nunca
con mi ajuar de desnudez
y la palabra por nacer.



Antología-39

viernes, 27 de febrero de 2015

Mira mis manos,mira






Mira mis manos,mira
la soledad de cáñamo que ahuyentan
en singladuras ocres estos dedos,
crecieron al compás de las palabras
que habitaban el sueño de las piedras,
crecieron como rostros de urgencia que indultaba
aquel cinematógrafo primero del verano.
Yo vi cómo en volandas surcaban por mi nombre
las melodías del tedio, yo vi
los uniformes leves de la sombra y el silencio
alojarse en el pulso de los días,
yo vi arrodillarse a la cantera
ante el himno fatídico del fuego.
Viví entre las piedras, hecho piedra, nunca vi
la ira colgada de sus ojos
ni el rencor asomado a sus ventanas,
jugaba
a ser beso en el musgo y golondrina
en los ecos precisos de mis voces,
sembraba
margaritas nocturnas donde había
ortigas y espartales,
no me importa decir que llevo sangre
de piedra, que alimento
espíritu de piedra.
Miro mis manos, sí, miro la huella
que el cincel de la lluvia fue dejando
a golpes  de granito sobre el alma.
Si me queda un dolor,
si tengo que cumplir una condena,
no es otra que el suplicio
de sostener el mundo en este instante.

"Soliloquios en gris"

Premio VI Certamen de Poesía Iberoamenicana Víctor Jara

martes, 27 de enero de 2015

Dolor de ausencia




Nací cuando tenía veinte años 
un cincuenta de Abril
y me nacieron
salpicado de gritos y en el cauce
sediento de una lágrima,
lejísimos del mar y con los ojos
teñidos de navíos. A mi madre 
se le ocurrió marcharse algunos años
antes que yo naciera y se entretiene 
tejiéndole mantillas a la luna
y bufandas al arco Iris.
Me dijeron
que escondía arrecifes de nubes en su pecho
y llevaba el dolor como un día transitable,
me dijeron
que se fue con mi nombre clavado en la garganta
y en sus ojos, parábolas de viento.
De mi padre...
diré que tenía padre porque tuve 
la rabia de llorar, no sé si lágrimas,
no sé si urbanidad de crisantemos,
el día de su entierro:
pero no os diré más,
fui apagando
sin ira las ascuas del incendio.
En mi patria no había golondrinas,
no amé a las golondrinas, no aprendí
a contar en futuro primaveras
ni supe que las grullas se llevaban
el otoño en bandadas cada tarde,
en mi patria no había caracolas,
no amé a las caracolas ni escuchaba
los ecos de la niebla.
Recuerdo que tenía el corazón lleno de mimbres
y mis manos se abrían cual ventanas 
en busca de paisajes no nombrados,
recuerdo las mil caras del miedo
atenazándome, los mil rostros del pánico
mirándome uno a uno. 
Recuerdo las palabras de los otros,
palabras asesinas,
palabras que mataban muy despacio,
a modo de calumnia y solamente 
mataban un poquito,
como matan
la herrumbre o el salitre:
Y es que morir, entiendo,
había que morir
y era delito querer vivir mas tiempo
que la uva en el lagar
o el trigo en el molino .
Nací cuando tenia veinte años
un cincuenta de abril, nací sin darme cuenta, 
sin preguntar la fecha que marcaba 
a las horas del miedo el calendario,
con unos pantalones sin bolsillos
y un pedazo de pan que no era mío,
lejísimos del mar, no sé por qué
pregunto todavía 
si va a zarpar de aquí algún navío.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Sobre el polvo y el humo de mi casa,





Sobre el polvo y el humo de mi casa,
cuando yo esté muy lejos, es posible
que se levante un parque, y en un gesto,
acaso de nostalgia, le bauticen
con las letras dispersas de mi nombre.
Y crecerán los árboles entonces
con un incomprensible olor a cripta,
brotarán los evónimos, las prímulas,
las dalias, los jacintos y las rosas
con sabor a metáforas lejanas,
treparán hasta el sol las buganvillas
disfrazadas de acróbatas anhelos
y un colorín de viento, cuando apenas
su trino roce el alba,
me contará que hay niños, que hay aromas
de romances inéditos
y alborozo de alondras donde ahora
estoy yo,
sólo yo,
con mis versos,
con la voz desterrada, con el alma
asombrada y cautiva entre estas cuatro
paredes en que habito.
Y entenderé por qué valió la pena
no haber muerto en enero.



“LOS PASOS QUE HEMOS DADO” 

jueves, 27 de noviembre de 2014

¿Debo decir que cuando muere un niño



¿Debo decir que cuando muere un niño
los cielos baten alas o que sueñan
porcelanas las gotas de rocío?

No lo voy a decir porque ya dije
suficientes sandeces.

Lo que ocurre es que alguien
con los ojos apenas estrenados
se ha asomado un instante a la ventana
y al sentir tanto frío,
tanto musgo adherido a las paredes,
tantas horas de escarcha, tanto viento
silbando melodías de rutina
decide renunciar a este paisaje y le entrega a noche
definitivamente
la mirada.

“LOS PASOS QUE HEMOS DADO”

lunes, 27 de octubre de 2014

Qué leves estas horas


Qué leves estas horas
en que uno se mira en lo profundo de sí y siente el vértigo
que origina la edad,
qué altura al asomarse y ver la luz que se pierde y es penumbra
y vuelves a mirar y es el ocaso
quien se pliega en los muros.
Hoy recorro el jardín y al encontrarme conmigo nuevamente
el mundo se estremece,
no sé bien
si el mundo el que oscila o son las cosas que miro
pues aquí
la luz es temblorosa y la oquedad
sin duda me conoce.
Qué lejos de este otoño aquellos días de asombrada floresta
cuando cada reflejo se esculpía en el mármol
y el fluir de una lágrima
terminaba en un beso,
qué intensa claridad la de aquel cielo tan proclive a los trinos,
tan radiante en el júbilo,
tan sereno en el frío.
Y ahora que los ríos sólo son navegables de cintura hacia arriba
voy andando de vuelta hasta el estero
donde estuvo la casa
pero nadie me espera,
mis pasos son de nube,
sus ruinas,

de otro siglo.



608

sábado, 27 de septiembre de 2014

Quizás tenga la voz llena de calles



Quizás tenga la voz llena de calles
y adicta la mirada a estos paisajes
de grillos de neón,
quizás me están  creciendo los ojos de mirarlos
y el corazón me late a borbotones
de cansinos semáforos….
Me duele la ciudad, me duele el hombre
Ingeniero de urgencias, arquitecto
de espacios y silencios verticales,
me duelen sus zapatos,
su maleta,
su sombra de arlequín,
sus nocturnos de escarcha, sus andenes
de inciertas y dudosas lejanías…
Y me duelen sus dioses, esos dioses
aplaudidos a veces,
a veces humillados
y siempre, casi siempre, convenidos.
Me duele este mutismo que no callo
y este bemol de sangre en la garganta,
esta copa de whisky que me espera
para vivir sin vida otra jornada.
¡Ay, si el viento y el sol tuvieran brazos
y manos la mañana, si a la brisa
la dejaran un día tener labios y a las piedras
tener lengua de piedra,
amar amor de piedra!
¡Ay,
si sembraran el mar de tulipanes
y en la playa anidaran las cigüeñas,
si hablaran las encinas y los ríos
pudieran terminar a donde nacen!
Quizás…,
quizás entonces
mi voz sonara a arroyos no explorados,
quizás un cielo azul,
intensamente azul estableciese
claridades de agua en la mirada…,
quizás mi corazón fuera de nuevo
una página en blanco en que escribiera
silencios no contados,
mis silencios
y mis llantos anónimos,

el alma.








"Soliloquios en gris" 
PREMIO VI CERTAMEN DE POESÍA IBEROAMERICANA VÍCTOR JARA


miércoles, 27 de agosto de 2014

Hay hombres que al hablar sólo utilizan




Hay hombres que al hablar sólo utilizan
palabras monosílabas, palabras
que nunca pueden ser definiciones
del silencio de un claustro o del incendio
que provoquen de noche mil luciérnagas,
y dicen
qué-tal- sí-ya-lo-sé, como si hablaran
con lenguas ortopédicas y labios
a ritmo de claqué.
Hay hombres que al hablar nunca sospechan
que la palabra es llanto, y la palabra
hace ya mucho tiempo
que ha tomado la forma de sus manos;
hay hombres que al hablar no se dan cuenta
de que dicen a voces lo que callan
y callan justamente lo que son.
Y hay hombres que no saben
-porque no han muerto nunca-si son hombres,
si son voz
o son huella
o simplemente pasos que se afanan
por salir algún día de la niebla.

"Soliloquios en gris" 
PREMIO VI CERTAMEN DE POESÍA IBEROAMERICANA VÍCTOR JARA