jueves, 22 de marzo de 2012

Hay noches que no duermo


Hay noches que no duermo. Y es entonces
cuando viene la lluvia salpicando
goterones de mármol, es entonces
cuando pesa el silencio y me doy cuenta
que no avanzan las horas, que el reloj
camina del revés y hay siluetas
de borrachos burlándose en zigzag.
Una a una,
desnudas,
despiadadas,
desde cualquier distancia, desde un tiempo
más allá de las plazas y el asfalto,
desde un valle sin dioses y sin árboles
desfilan lentamente
-arrastrándose-,
todas mis deserciones, mis huidas,
mi baúl de promesas disecadas,
mi palabra y mi voz desposeídas,
mi fe deshabitada.
Y llegan los minutos,
los eternos minutos, como ortigas
colgados del brocal de mi conciencia,
vaciando mi nombre, reflejando
en el fondo del pozo los espectros
de mis rostros fingidos, sabiamente
fingidos, de las risas
reídas a destiempo,
de los días mentidos. Y me hieren,
me golpean el alma como hijos
nacidos del deshielo, como enjambres
de millones de avispas y murciélagos.
Miro a mi alrededor, pupilas grises,
miradas que no miran, callejuelas
estrechas sin bombillas.

Hay montones de noches que no duermo:
hay realas enormes de mastines,
pagarés de una cuenta en descubierto,
hipotecas vencidas,
agujas y puñales apostados
en las tapias apócrifas del sueño.

 http://skaramandra.es/033vmartin.htm

.

No hay comentarios:

Publicar un comentario