y es por eso que apenas nos fijamos
en las cifras malditas que vomitan a diario los periódicos.
Sin embargo
nos resulta muy fácil reprender a los niños
que acuden a espantar a las palomas
cuando sabe la gente
que las palomas tienen la insólita costumbre
de ser sólo palomas
y ello implica
que necesariamente haya niños con las muslos miopes.
Lo que no nos asombra
es que aquí
y en este mismo instante haya un hombre
o un puñado de hombres que emerjan del olvido y se desangren
en medio de una plaza, que se llenen
de miradas obscenas y orines ilegales los retretes
de cualquier estación de cercanías
o que sigan llegando teletipos con crónicas de cientos
de ahogados clandestinos,
afroahogados
que jamás alcanzaron a beberse la luna de una playa
ni a saber a qué saben los sueños en zapatos de suela.
Será porque esa infame estadística no cuenta los difuntos
uno
a
uno
y en medio de esta selva
unos muertos de menos o de más
son pequeños descuidos.
Vicente Martín Martín (España, 1945-2012 )
De "Será tan de mañana como tu piel desnuda"
XII Premio de Poesía ELADIO CABAÑERO
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