¿Qué tal si decidiéramos llamar desde ahora mismo
a todo por su nombre?
Decir al viento amigo, a la mañana, conciencia,
a la conciencia,
verdad,
silencio a la palabra y sed a Dios.
Cada cosa sería lo que fue antes de serlo,
una llama un antojo,
una musa una flor,
y una mujer
la frase más hermosa que pueda pronunciarse.
No usar de circunloquios
ni forzar la metáfora
sol al sol
agua al agua.
Poesía Pura
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