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martes, 19 de enero de 2010

¿Qué nos queda de ayer sino este brillo ...


 ¿Qué nos queda de ayer sino este brillo
tedioso de la lámpara
y estas horas de invierno que callamos
encima de la mesa
y este rincón inmóvil
y esta casa
que sólo es nuestra casa porque en ella
se nos quedó la infancia detenida?

Si todo cuanto amamos, las cigüeñas
que llegaron del frío y nos hicieron
aprender que el silencio también guarda
a escondidas la luz en la conciencia…,
si el agua que embalsamos
y el musgo que creció sobre las piedras,
las caricias
que nos fuimos guardando en el bolsillo
y los vientos que entonces les prestábamos
sin fianza a los árboles…,
si todo fue la deuda
que debimos pagar por esa extraña
rareza de ir viviendo cuando sabes
que el tiempo sólo existe si le avisas
y si le avisas,
viene a nombrarte y calla.

Te pregunto:

¿no habría otra manera de estar muertos?



011
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