jueves, 27 de agosto de 2015

Un día te sorprendes ante el gesto de un pájaro



Un día te sorprendes ante el gesto de un pájaro
y te pones a hablarle a las encinas...,
entonces te das cuenta que has vivido
jugando al escondite con las sombras,
que has seguido un guión prefabricado
de muecas estudiadas
y que ahora no tienen los caminos tantas curvas,
que el aire también sopla sobre el alma
de un grisáceo encinar.
Te sorprendes de ti, del individuo
que medía las fechas con arena de palabras
y ahuyentaba los mosquitos a ladridos de escopeta,
tú,
que fuiste transeúnte en las ciudades
y compraste a plazos las praderas,
tú,
te sorprendes que el humo y las hogueras
sean las voces de un mismo campanario.
Miras alrededor, la tierra es como es,
¿quién dijo que redonda?, luce el sol,
la sombra del carrasco se enamora de tu sombra
y la sed del tomillo es tu sed.
Que no,
que nadie ha escrito nunca
que se deban vender los nardos en la esquina,
que nadie puso precio a una caricia,
nadie envasó las nubes
y nadie va a quitarte el privilegio
de entender el lenguaje de los pájaros
o recitarle un verso a las encinas.

 Antología-42

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