miércoles, 27 de enero de 2016

Fue un mero error de cálculo...






Fue un mero error de cálculo.

Aquel arco en los labios que escondiera
una hoguera furtiva,
aquel atardecer,
aquellas nieves
que nunca se miraran en un lago,
aquel ir y venir de las alondras
enloqueciendo el aire
y aquel sol de naranjas en invierno
ocurrieron tan rápido
que hoy no hablan mi idioma
y me miran
con ojos de ultramar como se observa
a un niño en el hospicio que ha cumplido
más de noventa años.

¿Dónde hallaré el lugar en que una ola,
una nube
o un sauce
se acuerden de mi nombre?




015

.

No hay comentarios:

Publicar un comentario