En resumidas cuentas,
únicamente el sol, el mar, la tierra
-las cosas evidentes-, seguirán existiendo,
las demás
no son sino adherencias, bordes, añadiduras
y en cualquier caso
llega la madurez y no se para el reloj hasta la muerte.
A veces confundimos un instante
con el tiempo que tarda en derretirse el invierno y no es así,
decimos bienestar cuando miramos la danza de las mariposas
y tampoco es así, porque un instante
no es verdad es sí mismo
sino en esa palabra que apenas terminas de decir y ya no existe,
como un dios preventivo,
como un tú que se aleja,
como el juego
que consiste en lanzar tantas veces los dados
como fuere preciso
con tal de que olvidemos
la plomiza espesura de los nombres efímeros.
453
No hay comentarios:
Publicar un comentario