miércoles, 27 de mayo de 2015

A ti que no te asustan las palomas miopes




A ti que no te asustan las palomas miopes
ni te inquietan los tordos que asesinan la siesta
con sus vuelos rasantes,
a ti que eres de pluma,
de cascabel,
de nácara
qué te importa que todos los relojes marquen las mismas horas,
qué te importan la música,
los versos,
las mañanas sembradas de tulipas en los vientres de la gaviotas,
dime tú qué te importa que no existan más mundos ni más cielos
que el espacio de amor para abrazarnos.
Dime tú
si merece la pena dibujar más ciudades en tu piel,
ciudades con sus noches, con sus lechos
de fruta y marihuana
si todas las distancias,
la luz a la deriva, ya conocen
la exacta artesanía de tu nombre

Es inútil tener a cuatrocientos guardianes clandestinos
custodiando las flores, si las flores
tienen pase pernocta y se refugian
en su anhelo galáctico,
es inútil
respirar el oxígeno aprehendido en delfines y relámpagos
si tenemos la cima, dime tú,
las cimas y la muerte tan cercanas.


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260/S

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