miércoles, 27 de noviembre de 2013

Supongo que estos chopos


Supongo que estos chopos,
este asfalto agrietado y estos bancos
se aprendieron mi nombre,
supongo que soy parte del paisaje
de esta estación de tren donde hace tiempo
que no alumbra el farol del guardagujas.
Pero miento si digo
que sólo formo parte del paisaje
porque yo soy paisaje,
todo en mí es panorama, horizonte, lejanía,
solitaria quietud, luz habitada
y apenas, a lo lejos, un racimo
de efímeros recuerdos.  La memoria
no sabe de países donde anidan las tórtolas
ni por qué nacen verdes,
eternamente verdes, las sabinas;
la memoria ha olvidado sus anales, la utilizo
para decir el nombre de las cosas,
para no equivocarme en los objetos
que alguna vez amé, para callarme
los nocturnos sin árboles, las lágrimas
que nunca conseguí fueran llanto
enteramente mío,
para volver, un día,
si es que llegan las lluvias, a sembrarme
en el mínimo espacio entre dos gritos.
Yo soy ese cansino volar de la avutarda
en los trigos de junio y esa higuera
que le entrega sus venas al otoño,
yo soy el avefría que funda los inviernos
y la tarde sedienta de aguas cárdenas
de veranos inciertos.
Yo soy esta estación donde no acuden
los ángeles sin alas
ni una alondra a deshoras,
yo soy estos andenes que han perdido
su dios de naftalina y los silbidos
de
    los
          trenes
                    de
                          largo
                                    recorrido.

Del poemario "Los pasos que hemos dado"

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