miércoles, 13 de abril de 2011

Este arroyo que apenas tiene ahora



Este arroyo que apenas tiene ahora
un suspiro de líquida nostalgia
era entonces un río y a su vera
se inclinaban, larguísimas,
las ramas sedientas de los sauces.
Y recuerdo también que las campanas
sonaban a las doce,
que una carta llegaba de muy lejos
a la hora de comer y en bicicleta,
que se amasaba el pan con la liturgia
de quien sabe que tiene entre las manos
la clave de un milagro
y los hombres morían
como mueren las aves, sin permiso
de nada ni de nadie,
siempre al atardecer, y de repente.
Es que os estoy diciendo
que si no ha caducado la evidencia
alguna vez yo tuve cinco años,
que aún conservo el sabor a vainilla de las tardes,
el olor a membrillo de la ropa
y el aroma a lavanda de una madre,
que aún presiento aquel cielo de toallas
dibujado de estrellas cada noche
y el silbido afilado de aquel viento
soplando entre la nieve,
la nieve, sí, la nieve, porque entonces
era blanco el invierno, era blanco
el pinar, la dehesa y el majuelo,
eran blancas las nubes
y era blanco el paisaje de los cuentos.
Aprendí en la escuela la i de iglesia
y escuchaba cantar a los mayores
los límites de España: sucedía
que los pueblos,
las lenguas,
y las razas
cabían en un mismo pentagrama...
Pero he dicho que entonces
no tenía yo más de cinco años.




Vicente Martín Martín
De "Soliloquios en gris"
PREMIO VI CERTAMEN DE POESÍA
LATINOAMERICANA VÍCTOR JARA



.Poemario "Los pasos que hemos dado"


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