viernes, 5 de noviembre de 2010

Te dije que prefiero las ciudades del frío

Te dije que prefiero las ciudades del frío a los refugios
atestados de alcohólicos,
que no acepto buñuelos de leche desnatada
ni licores amargos,
no sé por qué empeñas en hablarme de murallas andinas
y me muestras las hieles
que destilan los sauces.

Puede que las distancias no consientan trayectorias marinas
ni distingas
barcos intermitentes,
es mejor no pensarnos,
no dejar que un disparo nos sorprenda en el último minuto
mientras atardecemos,
hablarnos sólo sirve de pretexto para llenar un antes
que nos quema en las manos.

¿No te dije también que respirar mas despacio no conlleva
un plus de eternidad?

Pues aquí tienes:
cada invierno vivido se ha llevado
un fragmento de abrazos y los árboles
han crecido a una altura cada vez más difícil,
cada día
un poco más utópica.


¿Acaso crees posible escuchar la voz del tiempo
que se ha quedado atrás?

PP 5 11 10

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