jueves, 10 de marzo de 2011

Llámalo como quieras

Llámalo como quieras,
es lo mismo
que lo digas en prosa o que aparezcas
vestida de almanaque,
lo que importa es el frío y a ese juego
ya apostaron tus labios,
llámalo como quieras,
desde entonces
trato de no pensarte,
me refugio
en la barra del bar en el que nunca estuvimos
y te bebo despacio,
vaso ancho, sin hielo –ya lo sabes,
dejé
la nevera olvidada entre tus muslos-,
bebo ron y poesía con rodajas de baya
y así miro la forma de librarme
de hechizos y conjuros.
Llámalo como quieras,
¿absurdo,
desamor?
Viviré con la duda de si existe en mundo algún lugar
en que alguien como tú,
una mujer,
consiga parecerse a sus palabras.



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