martes, 20 de marzo de 2012

Yo soy el arrecife que os persigue en la niebla

Yo soy el arrecife que os persigue en la niebla,
soy parte de vosotros,
vuestra angustia,
la sed que no se sacia con botellas del Nilo ni requiere
de misas gregorianas.
Yo soy quien ara el mar y el que os cosecha
de noche los helechos,
quien cultiva las fresas, quien vigila los vuelos de las águilas
cuando llueve en agosto y el que funde
nieves defectuosas.
Yo soy el huracán,
la brisa vespertina
y el indomable fuego.
Sólo el día en que nada está ocurriendo sois los amos del mundo,
los demás, como hoy mismo,
sois tierra de vencejos, sois el ave
que se deja caer para elevarse y saberse en un instante
fugaz de altura y vuelo.
¿Os habéis preguntado por qué tienen
vuestras tristezas forma de zapato?
Soy yo quien os entrego el asombro impaciente de mis ojos,
yo os marco las orillas y os conduzco
por las aguas inquietas,
yo os protejo del tiempo y las pasiones,
del agua en los cristales,
de la fiebre y la carne en su inquietud:
soy vuestra soledad,
vuestra última luz,
vuestro barquero.

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 LA MUCHACHA DE ARROZ

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