jueves, 7 de octubre de 2010

Si pudiera escribirte de seguida y con la vista nublada

Si pudiera escribirte de seguida y con la vista nublada por las lágrimas
te diría, mujer, que hay pocos besos
inocentes,
auténticos,
pocos ojos veraces o manos que no mientan,
mujeres de diseño con los pechos de plástico
y un andar hacia adentro,
cejijuntas,
horteras
que amanecen prohibidas y se acuestan con lobos,
que no existen pezones de muchacha con sabor a daiquiri
ni viuda que no sienta apetito cuando sale en la tele un futbolista,
te diría, mujer, que en este mundo
hay millones de hombres que se mueren a oscuras,
la mitad prostitutos,
los otros anarquistas, ediles, pederastas,
te diría también que todos somos tramposos convulsivos,
impostores nacidos de una perturbación
y al decirte estas cosas
ya conozco
que diga lo que diga servirá para nada.
Pero es triste, mujer, que cuando lloras
y por mucho que llores
no se altere
el nivel de las aguas en los ríos,
será,
porque todo se ha ido acostumbrando a estas mareas
y la lucha de clases y la esperanza
de encontrarte algún día un solo corazón que huela a limpio
no son más que una fábula.



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