martes, 25 de enero de 2011

Para saber de amor

Para saber de amor
no es necesario
haber sido el galán de cuatrocientas mujeres diferentes
ni haber hecho la guerra en un prostíbulo,
para saber de amor
es suficiente
sentir a los cincuenta la misma turbación que te embriagaba las venas
a los catorce años,
vivir
como viviste
aquel atardecer cerca del río
medio desnudo,
apenas
entreabiertos los ojos, impacientes las manos
y el mundo transformado en una fruta prohibida.
Y sobre todo
para saber de amor hay que dolerse,
ser ola y cormorán,
paisaje y niebla,
vomitarse el aliento,
y si es de noche
dejar que las ciudades se ahoguen nadando en sus bombillas.



PA 25 01 11

PP 26 01 11

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