lunes, 24 de enero de 2011

La mañana vendrá

La mañana vendrá,
traerá sus rosas pálidas y yo le contaré todo el dolor
de no estar a tu lado,
vomitaré
las músicas infieles y las risas idiotas de los días sonámbulos.

Desde este mismo instante, lo prometo,
todo va a ser distinto y se acabaron las manzanas histéricas,
no va a haber
gestos crepusculares ni persianas abiertas a otra hipótesis
que no implique pensarte
y además te adelanto
la cantidad de cosas que no vamos a hacer
mientras estemos juntos:

no vamos a dejar que nuestro tiempo se nos llene de hijos
ni de amigos filántropos o parientes cercanos,
no vamos a asistir a casamientos de nadie ni a perder
horas en velatorios,
no vamos a llorar los fracasos ni a aplaudir nuestros triunfos,
nada de viajar,
de montar a caballo,
de dibujar el sol en las terrazas,
nada de policías, de ambulancias modernas, de fríos municipales,
de mercados de abastos, de planes de pensiones,
de cabarets,
de libros,
nada de fomentar revoluciones atlánticas
o pirañas oníricas:

el tiempo que nos toque vivir lo emplearemos
solamente en amarnos


PA 24 01 11
PP 25 01 11

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