sábado, 23 de octubre de 2010

Hoy que nadie cuestiona que la lógica es cosa de otros tiempos

Hoy que nadie cuestiona que la lógica
fue cosa de otros tiempos
sólo queda por ver cuando abriremos prostíbulos
de muñecas hinchables,
cuando habrá invernaderos donde crezcan y espiguen
los pianos de cola y finalmente
conventos de clausura donde espíen sus hurtos los políticos:
ha llegado un momento en que la gente no cree que los diamantes salvajes
sean las piedras indómitas y en todo, por supuesto,
hay segundas lecturas.
Tampoco es de extrañar
que tenidas en cuenta las preferencias gastronómicas de los gatos
se extingan para siempre los peces de colores.
Y es más
desde que está probado que los niños no vienen de París
quién se puede creer que el corazón y el cerebro
sean dos números primos
o quién que no bostece
cuando escucha a los listos recitar de memoria el sistema decimal.
Cualquier día veremos sumideros que aspiran la tristeza
y containers inmensos donde acuda la gente
a reciclar sus iras,
en verdad
que ya nada nos choca y uno llega a tratar de convencerse
de que incluso la muerte no es más que una falacia
o mejor, un recurso
que deja con un palmo de narices a los acreedores.


PP 23 10 10
PA 24 10 10

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