miércoles, 13 de abril de 2011

Esa especie de hombre que no soy

Esa especie de hombre que no soy
ni indulgente ni estricto
ni cortés ni grosero
ni ceñudo
ni huraño
ni afectivo ni amable,
no soy ni mucho menos lo que todos suponen que he de ser.
Huelo a carne quemada y hay momentos
en que escribo idioteces porque acaso
no sé hacer otra cosa.
Y os diré que aprendí a masticar haciendo footing,
que olvidé que era niño cuando hablando me dolían las piernas,
que me quemo los codos cuando huele a tabaco,
que soy virgen ayer,
y que no aguanto
que me rieguen las flores con agua de Vichy.
Reconozco que vivo en un país de instituciones políglotas
donde es bueno ser mudo y yo no callo,
que pensar me convierte en el ser más vulnerable
y sin embargo
es la única forma en que me veo distinto
de un residuo arqueológico
y admito que me siento feliz cuando me acusan
de no ser razonable;
la verdad
es que doy una imagen que en nada se parece
a esa especie de hombre que no soy.

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