miércoles, 13 de abril de 2011

Cómo explicar



Cómo explicar que existan
patrias tan diferentes,
traductores, arqueólogos, matemáticos tristes
y un sin fin de fonemas que están hechos de versos mutilados

cómo entender que un día estén de luto los árboles,
descarrilen los trenes y al siguiente
estén llenas de alondras las terrazas y se escuchen las risas
del hombre de niño que uno tiene

y es de mí de quien hablo,
de mis horas azules y mis horas de nubes descarnadas,
es de mí y de las cosas
que me hieren
y callo

merodeo entre vados clandestinos con un par de zapatos que me aprietan,
tengo alergia a los puentes
y a los santos de alcoba
y no aguanto el sudor verde-granate que despiden los mítines

pero a veces
disimulo muy bien y hasta aparento que estoy
seguro de mí mismo,
me disfrazo de viernes y comparto
bebidas isotónicas y porros de hachís

y ese también soy yo,
el verso y el reverso de la misma tristeza,
el que dice horizontes y dibuja murallas,
el que llega y no está,
el que escribe un poema y poner amor con hache de inocencia,
el que sale de copas y se olvida su sombra en el perchero
y por fin
el que apura los vasos y se bebe con hielo las derrotas ajenas

porque ya he conjugado la palabra desprecio en los idiomas
más enanos del mundo
y mi nombre
es el único azar que reconozco

porque llevo en la piel el espesor de un mamut pero me hieren
los malos tiradores

porque digo
las primeras palabras de un romance y se me quedan
sin aire en los pulmones.

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