lunes, 11 de abril de 2011

Cómo duele saber que estos balcones

Cómo duele saber que estos balcones
dan a ninguna parte,
que estamos encerrados en un patio interior
donde sólo respiran los geranios y los niños
tienen cara de herejes,
cómo duelen las manos cuando saben
a madera quemada, cuando huelen
a metáfora antigua y a andamiajes de sombras.
Si hubiéramos sabido que no estaba al alcance de nadie
inventar los océanos,
que no se puede andar por estas calles
sin clavos en los pies, sin herraduras
que soporten la hipócrita sonrisa de los charcos
¿quién hubiera tenido la osadía
de abandonar el vientre de su madre?
Supongamos
que existiera en el mudo alguna plaza sin bombillas eléctricas
donde nunca se han muerto los mendigos de frío,
supongamos que fueran tan necios los mendigos que no saben
que existen los Mc Donald´s y la Torre de Pisa,
¿cambiarían de sitio los cubos de basura,
de color los semáforos
o acaso dejarían de ser los transeúntes escuerzos encantados?
Seguro que mañana seguiríamos hablando del azul de los mares
y de cómo amanecen
deslumbrantes en lágrimas los sauces.



Vicente Martín Martín (España, 1945- 2012 )

De "Será tan de mañana como tu piel desnuda"
XII Premio de Poesía ELADIO CABAÑERO

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