jueves, 9 de septiembre de 2010

Todo el mundo me cabe en una isla


Todo el mundo me cabe en una isla
y una isla eres tú,
y no quiero que pienses que me he vuelto a mis años bucanero
o que tengo propósitos de asceta,
lo que ocurre
es que existe la sed únicamente para aquellos
que conocen el agua y yo no quiero
ser esclavo de nada ni de nadie.
¿Para qué quiero yo una libertad que me oprima
o un palacio en que habiten las verdades ajenas?
Una isla eres tú y a mi me bastan
las certezas a medias.
Los caballos salvajes, por ejemplo,
son ángeles sin alas que no pisan la hierba,
no conocen las lindes de una lágrima
y aborrecen los suéteres,
los caballos salvajes se alimentan del musgo de las islas
-y una isla eres tú-,
no cohabitan con becerros albinos
ni copulan con diosas forestales.



558 


LA EDAD DE LOS CABALLOS
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