lunes, 13 de septiembre de 2010

Si he llegado hasta aquí es porque creo

Si he llegado hasta aquí es porque creo
que aún existe un jardín en el que somos posibles todavía
aunque fuere un instante, nada más que un instante
de sol entre tú y yo
como un temblor de luces hacia la eternidad,
si he llegado hasta aquí es para decirte que has sido tú,
precisamente tú, quien me ha enseñado
que el amor y la muerte se parecen como dos gotas de agua
y que ambos
multiplican por dos y hacen que giren
en un mismo sentido los umbrales del miedo.
Y por eso reclamo morir este presente de aljibes y jirones
en que escucho llegar desde un rincón vacío de la casa
el pequeño rumor con que me nombras
y por eso
busco a tientas la tabla donde asirme y el estruendo
de las olas más altas para estar junto a ti mientras nos arda el aliento
de toda esta belleza que nos ciñe.
A veces te decía, ¿lo recuerdas?:
“te aprenderé, por más que las estrellas sean mi tumba y el tiempo se deslice”,
pues, mira, te aprendí,
te aprendí con el leve chasquido del pan que se comparte,
con el tumulto incierto de mis manos flagelándose a ciegas,
te aprendí muchedumbre y aflicción,
Babel y Disneyland,
el signo que revela la inmensidad de un Dios que se nos hace
más muerte cada día.

Y aún estoy aquí
como si fuera
el penúltimo días de los siglos.

13-9-10

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