jueves, 19 de agosto de 2010

Por si acaso la noche nos sorprende contándonos

Por si acaso la noche nos sorprende contándonos
las ganas de morir
o por si un mundo
oblicuamente helénico nos prohíbe escribir
la dulzura de Dios en tu cintura,
por si no hay filamentos ni energía capaz de comprender
la leve luz del ártico,
mejor nos desnudamos ahora que la música es cómplice y no hay nadie
conversando con Goethe ni escuchando un cuarteto de Beethoven,
nos miramos de frente
y hacemos el amor con ese gesto de niños mal criados a quienes nadie
señala como prójimos y luego
nos dejamos llevar de esa certeza inmoral de que las nubes
están puestas a mano
y basta con mirar,
con entender
qué futuros predicen ciertos códigos y el título
de algún libro exotérico.
Por si acaso la noche se volviera versos contemporáneos,
tristezas de Neruda, suspiros de Buñuel o serafines de Alberti,
por si acaso una sombra nos dibuja las manos
con tentación de asceta
comencemos ahora que nos miran los cielos en un abrazo abstracto
a medir la estatura del ciprés,
la ondulación del trébol
y a aprendernos el nombre de los dioses que esta tarde
nos prestaron el agua y los caminos posibles de los bosques.

Poesía Pura
19  8 10

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