viernes, 13 de agosto de 2010

Se me está haciendo tarde.(6)

Se me está haciendo tarde. Y es que llevo

dando vueltas y vueltas por las calles,

por estas mismas calles, desde antes incluso de que alguien,

para darles su nombre, se muriera.

He visitado templos y palacios,

teatros,

avenidas

y almacenes,

la ciudad que no existe, el arrabal,

los burdeles,

los templos donde se entra del revés y se sale,

no se sabe muy bien, si blasfemando,

maldiciendo o rezando,

conversé con la gente que se tapa la cara con las manos

y no entiende mi idioma, con la gente

que no sabe que es gente, recorrí

los barrios donde viven las personas que no pagan tributos,

donde habitan los niños de los otros,

los que no tienen tiempo de ser niños,

aquellos que nacieron llevando un crisantemo en cada mano

y un delirio de mar entre los ojos.

He pisado los barrios en que es gratis morir sin previo aviso,

morir a sangre fría o con el frío esperándote en la tumba,

morir como se vive, en carnes vivas,

sin un gesto,

una voz

o una pisada

que pueda dejar huella.

De verdad,

se está haciendo tarde: y ahora tengo

la extraña sensación de haber estado muchas veces aquí,

de haber vivido aquí con otro nombre,

quizás con otro traje, u otro rostro,

como si de una carta se tratara

que hace tiempo escribí y que al cerrarla

se quedara pegada entre los labios

sin echar al buzón.

Por eso este paisaje, esta luz de neón y estas farolas

me hieren,

me incomodan,

me golpean y tengo la certeza

de estar desenterrando montañas malheridas,

cicatrices antiguas que de pronto

se ponen a doler

y me supuran

hilillos de orfandad. Y tengo prisa,

sí,

ya se ha hecho muy tarde y necesito

que pase un autobús,

que pare un taxi

o que alguien me indique exactamente



.EL OLIVO


No hay comentarios:

Publicar un comentario