viernes, 29 de enero de 2010

¿Qué es esto de pasar junto a la puerta de un huérfano...

¿Qué es esto de pasar junto a la puerta de un huérfano
y apenas detenerse?
¿Qué es esto de guardar las cenizas para un día de otoño
si el otoño
no es más que una promesa de barcos allá lejos?
La tierra prometida fue el invento
de algún taxidermista que no supo
que sólo los mediocres se llenan los bolsillos
de cruasanes robados en las panaderías,
la tierra prometida es un calvario de Cristos y de Vírgenes
que no duermen la siesta y que pasean
sus hernias inguinales por todos los hoteles,
sin embargo,
un huérfano es un ángel cualquiera al que las alas
le han crecido al revés
y si las bate
todo el mundo defeca, se diría
que no tiene derecho a sus huellas dactilares
ni se puede afiliar a un sindicato.
Le ocurre como al barco pirata que intentara
colgar de sus entenas el sol de mediodía
en medio de un eclipse.

Y entre tanto, aquí estamos
quienes hemos comprado una parcela en octubre
y abonamos las cuotas de un seguro de vida colectivo
a la espera
de que baje la nieve por decreto.

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