sábado, 17 de marzo de 2012

A lo mejor mañana.


A lo mejor mañana.
A lo mejor mañana seas tú todos los hombres,
todo el clamor, los trenes
que penetran pitando debajo de la tierra hasta llegar al infierno,
el gusano que muerde la manzana, el hollín de las lágrimas,
el motivo carnal del panadero,
la tempestad hipócrita
y por qué no, el amor, el amor mismo
de los siglos que vengan hasta ti a cuatro patas,
el amor con que mira a la muerte el ojo ciego,
el jadeo,
la música, el incendio voraz de cuantas cosas
suceden en un día inevitable.
A lo mejor mañana precises vivir en Nueva York, una querida
que funcione con pilas y se llame Raquel,
comprarte un microondas y una piel automática que eluda
las camisas de fuerza,
o a lo mejor esperas a que un ángel
te desvele los signos y te ofrezca toda la eternidad para guardarte
de los demonios mudos.
Pero te advierto, vas
a encontrarte asquerosos ratones en la puerta del túnel,
vas a hallar las estancias sin ventanas al cielo y dentadas
las hojas de afeitar,
la luz enmohecida, los cristales
sospechosos de haber asesinado a algún poeta menor
y todo ello
sin contar con que tienes prohibido poner agua a los pájaros,
acostarte a las diez o levantarte pensando
que a las siete están abiertos lo bares donde ponen
chocolate con churros.

A lo mejor mañana decidas ser tú mismo.


542/S

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