Porque hay cosas
que son como las cosas que no hieren
ni dejan cicatriz,
pero te duelen
me han dolido las nieves de marzo y las pequeñas
mentiras de la lluvia,
me han dolido esos días,
los más largos del tiempo, en que la gente
disparaba a los pájaros y hacía
el amor a las nubes.
He amado y odiado,
he amado hasta el punto de que todo,
si algún día me fuera,
se vendría conmigo, y ahora llevo
en mi piel todo el miedo
y el llanto contenido de los sauces…
Yo he visto atardecer en tantas playas
y hablar en tantas lenguas
que a estas horas del aire no sé si debería
aguantarme las ganas de morir
o agonizar,
aquí,
en este instante,
en este mismo verso y con la misma
fruición con que una niña desenvuelve
un regalo imprevisto.
Pero sé que morirse es un pretexto
para no abrir los ojos mientras llega
caliente como el pan
otra mañana.
Y es que hay cosas
que son como las cosas que a nadie le preocupan
pero existen.
013
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