lunes, 27 de febrero de 2017

Dicen que murió estando muerto







Dicen
que murió estando muerto,
¿por qué lloran entonces los muchachos de los ojos traviesos
mientras ríen y cantan y murmuran a voces
las nodrizas inglesas que inventaron las campanas de mármol?
Cocodrilos azules llevarán al infierno sus mentiras doradas,
cocodrilos azules,
sanguijuelas heráldicas y amantes sospechosos
que ocultaron apenas su arritmia conyugal
aparecen ahora con el rostro ficticio que tuvieron
mucho antes incluso de que alguien les prestara las manos.
Se murió estando muerto,
lo terrible será cuando un espejo se ponga a contarnos nuestra historia
y no encuentres las venas,
terrible cuando quemen tu casa y sustituyan
terrible cuando el aire y los coches que van a la ciudad no nos esperen
y haya fuego en las viñas
y nos sirvan el vino
escribas y ladrones,
terrible por fin cuando se azuce a las liebres y se alumbre la noche
con carreras de galgos.
Como todos los muertos abrazaban a oscuras
los postes del telégrafo,
siempre queda una sombra que quisiera conversar con nosotros
o una voz que nos grita mariposas de hierro,
por eso
muchas veces ocurre que retornan como manchas celestes,
nos usurpan la ducha y a deshoras
ocupan nuestro cuerpo.



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