Ella dijo los pájaros
que no habían cantado aquella tarde
y se durmió.
Hubo gente que vino con vidrieras de sal,
con un ramo de albahacas y camisas chillonas,
palabras con el nombre de pila bajo el brazo
y ella estaba dormida.
vinieron los chamanes que atizaban el fuego,
vinieron los oráculos de los ojos hundidos,
los profetas de alambre, los que ofrecen
baratijas a precios asequibles
y ella estaba dormida.
Finalmente
se acercaron sus hijos, sus hermanos,
los hijos de sus hijos,
le apretaron las manos, le advirtieron
que se había olvidado entre las sábanas el bolso de viaje
y ella siguió durmiendo.
Hubo luego otra tarde en que volvieron
a cantar otra vez todos los pájaros.
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