miércoles, 22 de septiembre de 2010

Recordadme

Recordadme
por mi nombre de pila,
recordadme ciudad en miniatura, arquitectura fluvial, puente romano
y sobre todo
nada que haga pensar que me he pasado la vida
sepultando arzobispos y ofreciendo
comida a las serpientes.
Recordadme sin más como el que he sido:
ciudadano de a pie,
barro ateniense
y un idiota empeñado en demostrar
que no hay nada tan grave ene ste mundo que merezca
un llanto estereofónico.

He sido el detonante inicial de mil batallas
perdidas de antemano,
convicto de impiedad y el responsable
de haber estrangulado a los verdugos de Antífona,
he llorado lo mismo que en la Ilíada los caballos de Aquiles,
y por fin he llegado hasta aquí donde murieron y amaron
todos nuestros mayores.

Recordadme no más
como algo vuestro.



PP 22 09 10
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