viernes, 18 de febrero de 2011

No es lo mismo la espera de noche que de día

Esperar
no se espera lo mismo de noche que de día,
la noche
está llena de grumos, es pastosa
y late el corazón con la estridencia de un diesel:
los valores se invierten, se agiganta el vacío y es distinta
la distancia que existe entre las cosas.
Nada tiene que ver la oscuridad
con que la fuente sea música,
nada
las lunas del estanque con los verbos oblicuos,
lo que ocurre
es que duermen los otros y al sentirte silencio justificas que vives
hablándote a ti mismo,
te ves en cada gesto y cada sombra es la imagen
de un caos imprevisible.
La luz, en cambio, hierve,
la muerte entonces duda y con el día
la algazara del mundo te permite que calles todo aquello
que no quieres oír
y las palabras
son fragmentos de un puzzle que resulta
nocivo traducir.


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