lunes, 3 de enero de 2011

Es malo estar ocioso

Es malo estar ocioso
-ya lo dice la Biblia- y cuando nada hay que hacer
abro a tope los ojos y me salen
la nubes por los grifos
(hay quien puede pensar me he bebido medio litro de Vodka
y no es así),
luego pinto de verde los otoños y dibujo
con pájaros azules las higueras.
De esa forma
soslayo hablar del tiempo y no me gasto energías
en arreglar el mundo:
ya lo hacéis los demás y está a la vista
lo fácil que resulta conseguirse
primaveras portátiles.
Y otras veces
me dedico a ordenar en un cajón mis crepúsculos,
echo a andar mis recuerdos
y organizo mi agenda,
así veo
que a las doce de un treinta de noviembre
-el año no os lo digo-
salgo a cazar ballenas y a la vuelta
tengo cita con Dios.



PP 03 01 11
2 1 11

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