lunes, 11 de abril de 2011

Cuando baja la niebla


Cuando baja la niebla y es la única
excusa que nos queda, cuando veo
margaritas turquesa donde sólo hay soldados y demonios salvajes
comprendo que ha llegado el momento en que no caben
más mentiras piadosas y la vida y la muerte son dos hitos
de un mismo acontecer, una herida
que te duele hacia adentro.
Entonces, me pregunto de qué trozo de piedra estaré hecho,
quién me talló las manos y puso en mi cintura
un corazón de árbol,
me pregunto
en qué parte del mundo transcurría mi infancia cuando era
cada invierno un destello de luz sobre las nubes
y no sé qué decirme.
Son ahora esos días en que nadie comparte una sonrisa
y el país de los sueños es la tierra
en que cada detalle que acontece en noviembre
es un pájaro muerto.
Son los días de los vinos aciagos que se beben en vasijas vidriadas,
los días de las noches tempranas
y las tardes de héroes,
días de guardia mora,
de velas amarradas en los embarcaderos,
de muchachas que han dejado las trenzas en depósito
y respiran de sal hasta el ombligo.

Mañana Dios dirá,
si es que mañana existe...



Vicente Martín Martín (España, 1945-2012)

De "Será tan de mañana como tu piel desnuda"
XII Premio de Poesía ELADIO CABAÑERO


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