domingo, 10 de abril de 2011

Aquí estaba la casa

 Aquí estaba la casa
(entonces no sabíamos que la casa también eran los miedos,
las macetas pintadas al verano
y el jabón de la abuela),
y al fondo,
como un secreto a voces,
el cielo a ras de tierra, el huerto y más allá
los paraísos sin nombre.
(Entonces casi todo lo ignorábamos,
las mañanas olían a almidón y las plegarias, ingenuas,
traspasaban las nubes).
Y aquí estaban también como a escondidas
la inocencia en el hielo y las pasiones más íntimas,
el padre autoridad y la madre dulzura,
aquí
donde ser niño
era un día de fiesta con vencejos y amarlos
y era amar la arboleda y no creer en fantasmas que llegaran a viejos
y era amar otros brazos que alargaran los tuyos.
Ya sé que he regresado de nuevo hasta estas lindes de la luz insegura
con el tiempo acotado en una suma de instantes,
que he llegado hasta aquí porque no hay nada en el mundo
que se pueda oponer a que uno muera en su casa,
con sus miedos,
junto al fuego extinguido y sin pactos terminales,
sin paraguas ni adioses obligados.



.EN "DIEZ POEMAS PARA AHUYENTAR LA LLUVIA"

575 

LA MUCHACHA DE ARROZ
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