lunes, 14 de marzo de 2011

El tiempo es la distancia entre los labios de un niño y la palabra

El tiempo es la distancia entre los labios de un niño
y la palabra,
la eternidad
no es más que el balbuceo continuo donde hibernan
los niños no nacidos.

Las sonrisas y el te
están servidos,
pero el mundo en que vives es finito
y la historia -tu historia-
es apócrifa.


13 3 11

PP 14 03 11
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