miércoles, 25 de agosto de 2010

Si no fuera una afrenta hacia vosotros que me amáis

Si acabar de una vez con todo esto
no fuera hacia vosotros que me amáis un menosprecio
ya lo hubiera intentado
y a estas horas
quedarían de mí estas paredes y algún libro de versos
y ya nunca hablaríamos
de verdades a medias y puertos transatlánticos,
no serían de arena las palabras y un dolor las iglesias
ni los jueves el mar donde se bañan las baladas humildes.
Si no fuera tan fácil acabar de una vez y tan difícil
olvidar vuestros nombres y dejar de sentir vuestros latidos
más cerca cada día,
más hondos
a medida que el tiempo se me agrieta y se me clava
la estrechez en los hombros
yo sería esa carta sin remite que abriríais tan sólo si os faltaran
las ganas de vivir y precisarais
saber vuestro apellido.
Y sin embargo
siento que me miráis con los ojos creciéndoos todavía
y aún esperáis de mí no una palabra,
no un hablaros doliéndome,
sino un impulso más, un latido no expreso y un beso circular
como de puertas
que se abren y se cierran sin hablar de nosotros.
Pues bien, sabedme aquí, sabedme aunque me calle
y no os diga por quién ni en qué país están sonando
desde ayer
las campanas.

25-8-10


 Poesía Pura

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