sábado, 24 de julio de 2010

Sigues igual que ayer

Sigues igual, incluso
te sientan bien los años y no hay restos
de aquella palidez de chica insomne que leía a escondidas poemas árabes,
sigues igual, diría
que el tiempo ha ido contigo y no ha encontrado el momento
de abrir sus profecías y ha quedado en desuso:
siempre fuiste mujer de piel apócrifa y de risas a deshoras,
siempre hallaste la forma de mentir quince años y acostarte
con serpientes de bronce entre tus pechos,
desconozco en qué estancias de neón tus artilugios
se hicieron humaradas,
o en qué carro de fuego atravesaste las puertas giratorias.
Y hoy que vuelves a mí
y que no encuentras
en las flores mis gestos ni mis manos reconocen tu espalda,
nada puedo decirte que no sepas:
¿Dónde buscar las llaves si la casa está en ruinas?
¿A quién interrogar que aún reconozca en tu mirada tu orgullo
y en tus labios tu sed de mariposas?
A mí, personalmente, se me ha hecho insoportable la espera
y a estas horas no tengo tristezas que esculpir
ni citas que atender,
las aves del lugar,
las escarcha y mis recuerdos están hechos de ti
-mi soledad también-
pero mis muebles, las rosas del jarrón y hasta la yedra que cubre mis ventanas
son de plástico.

Poesía Pura 24-7-10

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