martes, 19 de enero de 2010

Para no ver la muerte...

Para no ver la muerte
se ha dejado crecer telarañas en los párpados,
ha roto los espejos
y ha olvidado que es lunes,
que ha vivido,
que en las noches de agosto los murciélagos
dibujan la ciudad a tinta china.

Para no ver la muerte se ha llenado
los pies de rascacielos
y ahora tiene
un ascensor detrás de las orejas
que sube a un laberinto de luciérnagas
donde el aire se pierde.

Para no ser la muerte
ha olvidado que escribe y que a las doce
se vuelven transparentes los poetas.

No le creáis,
si acaso,
firmara con mi nombre.



.
022

No hay comentarios:

Publicar un comentario