martes, 8 de febrero de 2011

Quien consulta la hora en el reloj de una antífona

Quien consulta la hora en el reloj de una antífona,
quien cuelga sus recuerdos de una pecha freudiana
quien no toma
medidas profilácticas contra el mal de los besos
y en diciembre se olvida de que el viento
sospecha mandarinas

quien se mira al espejo y se da cuenta
de que no tiene ojos
ni manos
ni vergüenza

quien dibuja la brisa en vertical
quien espanta el sonido de sus mantras y el aroma
torrencial de las velas


quien come pan de soja y adelgaza
masticando tai-chí

quien se viste con blusas un noventa por ciento de algodón
y un doscientos de licra

quien se pone corbata cuando un huérfano
sangra por la nariz

quien va al cine y se ahoga en un estrés

quien no siembra dulzura en su jardín

quien se asfixia llorando

quien es nadie,
infeliz,
estilográfico

quien escribe estos versos
no soy yo,
en todo caso
yo sería este objeto que tengo entre los dedos y al nombrarlo se extingue,
yo sería el arrobo de una tarde prestando mi ceguera a los enigmas intrínsecos,
yo sería ese estanque de peces donde acaba la muerte
muriéndose a sí misma.


PA7 2 11

.PP 08 02 11

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