domingo, 18 de julio de 2010

No escribiré de amor

No escribiré de amor
en mucho tiempo,
no saldrá de mis manos un poema ni una sola palabra
que sugiera pasión,
ternura
aprecio,
ni escribiré un romance, ni cortaré una flor.
No,
no perderé un minuto de mi tiempo en minucias bizantinas.
¿Cómo hablar de amistad, decir te quiero,
si el corazón del mundo entero es una piedra,
si el odio y la mentira
asfixian el futuro de los niños y hay madres
que paren hijos huérfanos?
No escribiré de amor mientras millares
de inocentes anónimos continúen sepultados bajo el sol del racismo,
mientras haya quien siembre superficies de arrozales con ira,
mientras sienta
gangrenados los ríos y amputados
los brazos protectores de la encina.
Me callaré los nombres de todo lo que he amado,
borraré las ciudades,
las estancias pegadas a la piel,
maldeciré del hombre, del burgués taciturno y del pequeño maoísta,
blasfemaré del templo
y colgaré en la punta de la rama más alta a aquellos que predican
fuegos artificiales
y apretaré los dientes, sí,
apretaré los dientes hasta que el mundo sepa
con qué carroña duerme
y qué cenizas guarda en sus panteones.
No escribiré de amor hasta que venga un pájaro contándome
que han quitado de todos los periódicos
la sección de sucesos.


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