sábado, 17 de marzo de 2012

Bastarían las lunas de tu boca


Bastarían las lunas de tu boca
para no andar así,
a ciegas,
sobre un agua marrón y con zapatos de arena,
bastarían los ojos con que miras la delgadez del aire y te encomiendas
a la embriaguez exacta
para no ver así, con esta herrumbre
de claridades húmedas
y este hedor a cadáver de ayer que sobrevuela
sobre el delta amarillo de los ríos
Bastaría el silencio en que sostienes
todo el fragor del mundo con tus manos,
bastaría la magia de tu mejor sonrisa,
bastaría tu voz
callada y tibia,
tu corazón de junio y tu juventud de cera
para entender por qué encontrarnos siempre pone los mejores aromas
en las flores de invierno.

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